La Ley contra del odio debe ser derogada, una reforma sería un claro mensaje de que la reconciliación y deseo de rectificar no lo son tanto y que en el futuro podríamos los venezolanos, independiente de quien esté al frente del Gobierno, ser víctima nuevamente de una Ley que en esencia legítima el abuso del poderoso Estado contra el débil ciudadano por su forma de pensar y hasta por sus emociones.
