SAN CARLOS (Prensa SPV).– Como un “ejercicio de profunda desconexión y fracaso en la gestión pública” calificó este lunes, 28 de septiembre, Josué Leonardo Gómez, Secretario Juvenil Nacional del partido Soluciones para Venezuela (SPV) y docente de educación media en Cojedes, la actuación del Gobierno Nacional y la empresa estatal CORPOELEC ante la agudización de la crisis eléctrica en el estado y el interior del país.

Gómez fustigó que la respuesta institucional ante cortes de 6, 8 y hasta 12 horas continuas se limite a comunicados tardíos, fríos y plagados de tecnicismos incomprensibles para la ciudadanía.

“Un Gobierno que durante años se ha presentado como ‘del y para el pueblo’, cuyo único contacto con la población es un comunicado genérico, atiborrado de datos y estadísticas complejas, es la demostración más clara de desconexión. Anteponer carencias a soluciones y evadir tanto los cronogramas como las explicaciones que las comunidades exigen en justa causa es una prueba de su fracaso como gestores de una nación”, aseveró el dirigente juvenil.

En sus declaraciones, el vocero juvenil nacional de SPV denunció la profunda brecha social y la «segregación» que se evidencia en la forma en que los venezolanos sobreviven a la falta de energía eléctrica. Criticó con severidad la narrativa oficial que exige “resiliencia” a las comunidades vulnerables mientras los sectores de poder permanecen blindados en la comodidad.
Quienes desde el privilegio exigen resistencia, entereza y resiliencia, son unos cínicos y descarados. No es igual resistir las largas y calurosas noches sancarleñas, echándose aire con un cartón y matando la plaga, a soportarlas en una habitación con aire acondicionado y Netflix porque tienen una planta y gasolina. Pese a estar en contra de la estratificación, nada es más segregacionista que la forma en que se sobrevive al corte eléctrico. ¿Cómo se le pide resiliencia a Sara Victoria, con Joel —su bebé de un mes de nacido— en El Espinal; a Ivanna, en El Chuchango; a Carlina, en la avenida Régulo Arias; a Jenny, en Los Apamates…?”, cuestionó Gómez.

Desde su experiencia directa en las aulas de clases cojedeñas, el dirigente y educador visibilizó las severas consecuencias que el insomnio forzado y el calor extremo generan en el sistema educativo regional, afectando de manera directa el desarrollo cognitivo y el rendimiento de los jóvenes.
El descanso es fundamental para el desarrollo físico y cognitivo de nuestros estudiantes. Jóvenes sin descanso que se duermen en clases, chamos que no han podido cumplir con las asignaciones o prácticas en el hogar porque la falta de luz no les permitió investigar… Es vil, cruel y absurdo elevar la exigencia sin brindar condiciones mínimas de dignidad. En una ocasión alguien comentó: ‘¿Dices que estás trabajando con las uñas? Pues aún no te veo los tocones’. “¡Hoy, en nuestras aulas, estamos trabajando con los tocones!”, enfatizó.

Frente a las acusaciones oficiales que pretenden tildar las protestas ciudadanas por servicios públicos como actos desestabilizadores, el Secretario Juvenil de SPV desarmó el discurso gubernamental, asegurando que la verdadera violencia radica en el sometimiento sistemático a la penuria y las vigilias forzosas.

“Lo he sostenido siempre: la verdadera violencia es el sometimiento a condiciones indignas que recibimos los ciudadanos. La zozobra constante, la incertidumbre y la frustración diarias no se corresponden con el discurso de resistencia y paz.

Cuando la protesta tiene como objetivo dignificar y hacer respetar derechos y valores humanos, es ética y loable. “Pretender que el pueblo guarde un silencio amargo ante la pérdida de sus horas de sueño y la contaminación sonora de las plantas eléctricas no es orden, es la imposición de una resignación a la que no estamos dispuestos a ceder”, sentenció.

Para concluir, Josué Leonardo Gómez reiteró que la juventud venezolana no se limita a la crítica estéril, sino que está dispuesta a extender los brazos para construir alternativas reales, exigiendo al Ejecutivo salir de su burbuja centralista.
La mera crítica sin resoluciones es insensata, y la juventud venezolana está dispuesta a participar en la búsqueda de alternativas. Los alumnos de la institución en la que laboro son una prueba clara del interés en superarse a pesar de la oscuridad. Pero para ello, los responsables deben salir de su frasco sectario y prestar atención a lo que el país tiene que decir: el país no termina en la avenida Francisco Fajardo.

Las regiones no solo tienen quejas; tienen propuestas, alternativas y soluciones que ofrecer, finalizó.