Ley Contra El Odio.
El Extremismo y Sus Cosas…
La polarización extrema ha causado innumerables daños a nuestro país, al punto de erosionar el espíritu nacional y destruir la credibilidad de las instituciones de la República, el extremismo ha atentado contra la principal (casi única) fuente de ingreso del estado venezolano (paro petrolero), contra la propiedad privada (expropiaciones); de las posiciones extremas surgió el tristemente célebre interinato presidencial, dos «Presidentes», dos TSJ, dos juntas directivas de PDVSA y BCV, a efectos de buena parte de la comunidad internacional; el extremismo generó violencia, fallecidos y mutilados (Guarimba), venezolanos privados de libertad por publicar su incomodidad en un estado de WhatsApp (presos políticos), y llegó al absurdo punto de intentar regular el fuero interno de los venezolanos, es decir, sus sentimientos y emociones (Ley contra el Odio).
Una norma promulgada en el contexto de otro capítulo oscuro de nuestra historia: El Desacato; un poder público que privó a otro de sus funciones constitucionales con un descabellado y antijurídico argumento, y, la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente que no hizo una sola modificación a la norma suprema; el uso de un artilugio jurídico de legulleria, para dejar sin efecto una derrota electoral.
Ahora se plantea una Reforma a la Ley contra el odio, bajo el argumento que los cuerpos de seguridad del Estado hicieron uso de ella inapropiadamente, como si las fuerzas armadas y esos cuerpos de seguridad no estuviesen comandados por los mismos compañeros de partido de quienes hoy gobiernan, o, sus actuaciones no estuviesen legalmente sometidas a los tribunales de la República; celebramos la intención de rectificar (por las razones que sea) pero la verdad nunca sobra, no se trata solamente de mala aplicación de los cuerpos de seguridad y Fuerza Armada Nacional.
Lo planteado por la Dra. Delcy Rodríguez es reformar, es decir, hacer algunos cambios, una posición que en buena medida intenta legitimar la existencia de la Ley, «debe existir, solo es necesario cambiar algunas cosas», ello va en contrasentido del llamado a paz y reconciliación nacional que la misma Presidenta Interina ha realizado en varias oportunidades; una norma que nunca debió existir no debe ser reformada sino derogada, como debería serlo cualquier vestigio de las posiciones extremistas en nuestro país.
Sin entrar en tecnicismos jurídicos, es necesario señalar que los «delitos» consagrados en esta Ley se encuentran tipificados y sancionados en otras leyes, con consecuencias penales y hasta pecuniarias, como en el caso de la Injuria y la Difamación, por ejemplo; su objetivo real fue causar terror en el enemigo político, darle sustento jurídico a la «operación tun tun» , cómo si eso fuese posible en un estado de derecho.
La Ley contra del odio debe ser derogada, una reforma sería un claro mensaje de que la reconciliación y deseo de rectificar no lo son tanto y que en el futuro podríamos los venezolanos, independiente de quien esté al frente del Gobierno, ser víctima nuevamente de una Ley que en esencia legítima el abuso del poderoso Estado contra el débil ciudadano por su forma de pensar y hasta por sus emociones.
Franklin Martinez.


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