Por: Franklin Martinez.

Dirección Nacional de Soluciones para Venezuela.

Nuevamente los sicarios comunicacionales, portales de «noticias» e Influencers, que están incluidos en la nómina de la ultraderecha venezolana apuntan y disparan toda su artillería contra el Presidente de nuestro partido, Claudio Fermín, al igual que atacan a otros dirigentes nacionales (sean o no de nuestra simpatía) ya sea porque no se «alinean» a su narrativa, porque mantienen posiciones que no convienen a sus objetivos, o, porque las circunstancias los colocan en posición de defender las tesis que el objetivo de sus ataques siempre ha tenido como bandera y hay que desplazarlo, no sea que sus seguidores terminen dando la razón a quien ha sido coherente, a diferencia de ellos.

La mirilla está desgraduada, ni al Presidente de Soluciones para Venezuela, ni a su dirigencia pueden atacarlos por alguna declaración anterior porque si las revisan notarán que nuestras posiciones son las mismas hace ocho, cuatro o dos años, o, el mes pasado; y es así porque tienen como fundamento una firme convicción ideológica desde la cual en este partido político observamos el país y la sociedad venezolana y no por conveniencia política.

El extremismo opositor viene de retroceso sin frenos por Tazón respecto al tema de la defensa de la Soberanía Nacional, como ha ocurrido con otros asuntos de la política venezolana (participación electoral, por ejemplo). Hace un año o cinco meses, defender la Soberanía nacional y nuestro derecho de autodeterminación era considerado una bolseria, eso del patriotismo estaba «pasado de moda», claro, en ese momento tenían la esperanza que Trump los colocara en el poder, entonces resultaba inapropiado contradecirlo «¿Que soberanía un carajo?, lo importante es que Trump nos ponga en el poder».

Pero las circunstancias han cambiado para ellos, Mr. Trump se entiende con la Presidenta encargada, la llena de elogios mientras intenta organizar la operación de saqueo más grande (desde el punto de vista económico) de la historia de la humanidad y en esa ecuación la extrema derecha es más estorbo que de ayuda, eso los ha llevado a mutar en su narrativa y empiezan a hablar de soberanía para «meterse en la jugada».

Uno de los grandes problemas de este incipiente nuevo discurso es que otros (como Fermín, por ejemplo) han levantado la bandera de la Soberanía con firme convicción y coherencia, y coincidir con él podría ser otorgamiento tácito de haber tenido la razón, así que, con el mismo libreto de siempre, hay que «echarle plomo» para tener el monopolio del discurso que parece se aprestan a defender.

Si, en un hipotético escenario, Trump los colocase mañana al frente del gobierno (bajo tutela, obviamente) seguramente volverían a proscribir el concepto de Soberanía pero por ahora lo que les conviene es hablar de ello y sacar del juego a cualquier otro factor que defienda esas tesis.

Durante todos estos años advertimos que el único interés de Trump es nuestro petróleo pero decirlo el año pasado era pecado, delito sancionable con agavillamiento mediático, ahora se escuchan tímidas voces desde la ultraderecha que comienzan a repetirlo, y sobre el tema de los controversiales resultados del 28/J/24, elecciones desconocidas por Trump y por el extremismo quienes no reclaman para que asuma el poder quien, a su decir, ganó; si ellos ahora no defienden el presunto triunfo del Sr. González Urrutia y aspiran nuevas elecciones, entonces ¿Cuál es el reclamo para quienes, con observaciones, y denunciado falta de transparencia asumimos la declaración de las instituciones constituidas hasta que se demuestre lo contrario?

Seguiremos defendiendo la Soberanía nacional en este y cualquier escenario porque para nosotros es convicción, no oportunismo político.