Al hablar de los Derechos Humanos de la gente, por lo regular asociamos que se refiere, sólo, a la vida e integridad física de las personas y sus libertades… La verdad es que hoy nos preocupa en alto grado la garantía de un derecho elemental como es el Derecho a la Alimentación, sin el cual no se cumplen otros Derechos Humanos como por ejemplo el de la salud.


Y es que a la luz de lo observado, lo vivido, el venezolano de hoy apenas logra una dieta insuficiente que no alcanza las 2.000 calorías diarias que cada persona debería consumir; lo cual significa que cerca del 80% de la población ha perdido peso de forma no controlada durante los últimos años.
Esta terrible realidad en la otrora clase media, se agrava en los denominados pobres extremos; quienes subsisten con menos de dos comidas al día, y en la mayoría sin proteínas.


Situación que nos debe llamar a reflexión en este otrora rico país petrolero que es Venezuela; donde la gente, el ser humano, por mucho Clap que pregonen, no tiene garantizado por parte del Estado el derecho elemental a la alimentación; lo cual se agrava por la dificultad para lograr ingresos económicos que permitan la adquisición de alimentos y medicamentos, por parte del quizás del “95% de los venezolanos. De allí, podremos pensarlo así, que las grasas buenas se consideran, desde hace ya largo rato, prácticamente desaparecidas de la dieta diaria; al igual que las meriendas, las cuales hoy son un lujo para pocos, mientras para las grandes mayorías se considera especie en extinción; así como que únicamente una minúscula porción de los venezolanos pueda gozar de un verdadero desayuno cada día. Es duro, terrible pero la realidad es que hoy nos hemos empobrecido a tal grado que las grandes y empobrecidas mayorías apenas pueda comer, cuando mucho, dos veces al día”.


Terrible situación que nos lleva a alertar sobre el riesgo, más allá del Covid 19, en el cual se encuentra otro Derecho Humano elemental del pueblo venezolano, como lo es el de la salud; en tanto un ser no bien alimentado, es un ser propenso a la desnutrición; por consiguiente un organismo débil, fácil presa de enfermedades. ¿Y qué decir de la población infantil? Quienes serán los hombres y mujeres del mañana. Nuestros niños hoy se muestran amenazados por el riesgo de ser una generación a las puertas de la oligofrenia, es decir al retraso mental…


De no ser atendido, el elemental DDHH a la alimentación, con la urgencia del caso, Venezuela será un país de enfermos. Un pueblo con profusión de incapacidad mental… ¿Es eso lo que queremos para los venezolanos del mañana?

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Rafael Marín es Comunicador social y Director de Organización de Soluciones para Venezuela en Cumaná, estado Sucre.