Algunas personas se asombran y se horrorizan cuando leen o escuchan una opinión ubicada en el centro democrático que, con marcada sensatez, se distancia de esa “trampa caza bobos” que significa la polarización. Quizás, influenciados por las consejas extremistas de las élites polarizadas que se disputan el poder político en nuestro país. La vida siempre tiene matices y la política no se escapa de ello. En ese sentido, nos toca superar las diferencias, respetar a quien no piense como nosotros, desistir de esa creencia de que quien no piense como yo es mi enemigo. La grave crisis que vive Venezuela reclama la reunión de todos, el esfuerzo de todos. Debemos actuar sobre la base de la realidad presente, sin falsas expectativas, sin decir solo lo que a algunos les gustaría escuchar. El éxito de las luchas políticas se genera por tener objetividad en el análisis. Aunque no nos guste, Maduro sigue siendo el presidente de Venezuela, su pésima gestión sigue golpeando al pueblo, el deterioro del salario es cada día peor, la corrupción no se detiene, la inseguridad nos afecta a todos. La ANC tampoco nos gusta, es ilegal, no ha ayudado a resolver nuestro problemas. La AN, ahora con dos directivas, no nos representa, no discute los asuntos que verdaderamente nos importan. Todo esto es nuestra realidad. Queremos cambiarla.


No queremos seguir sufriendo los estragos de las erráticas políticas de este gobierno. No queremos injerencia ni tutela de países extranjeros porque lesionan nuestra soberanía e impiden que los venezolanos salgamos de esta pesadilla. No queremos que haya presos políticos, muertes, heridos, odios, descalificaciones entre nosotros. Queremos construir una nueva realidad. Queremos una nueva y mejor realidad, queremos progreso colectivo, institucionalidad real y estable. Para lograr eso debemos forjarlo con empeño, definiendo con nitidez una estrategia democrática e incluyente, promoviendo hasta lograrlo un gran acuerdo nacional donde por un largo periodo actuemos todos a una por Venezuela, atendiendo lo prioritario, proyectando el mediano y largo plazo.


En 2020, muy a pesar nuestro, las cosas de la política, la economía y lo social tienden a complejizarse y enredarse. Se tornan bochornosas, a veces asqueantes y llenas de incertidumbre, pero no por eso a los ciudadanos de bien y especialmente a quienes nos gusta el quehacer político con sentido ético y de vocación de servicio público, debemos amilanarnos ni mucho menos tirar la toalla. No debemos desesperarnos ni abandonar la prédica y los esfuerzos por lograr los cambios para bien de la sociedad.


Afortunadamente este año toca la elección de una nueva AN, oportunidad importante para relanzar una agenda legislativa que unifique al país para buscar las urgentes soluciones y también buen momento para romper definitivamente con la polarización. La AN que se instale el 5 de Enero de 2021 debe ser un espacio plural y diverso. Donde estén presente las diferentes corrientes de la sociedad venezolana y no solo las élites que hoy se disputan el poder per se sin servirle al pueblo.


Mientras llega ese momento de votar masivamente por los nuevos diputados, sigamos acompañando a la gente que exige del gobierno una mejor atención a sus demandas sociales . Emplazamos al gobierno a que ayude a sincerar la economía. Solicitemos la eliminación de las sansiones al país y aboguemos porque el TSJ apruebe un nuevo CNE como resulta de un amplio acuerdo político, ya que la actual AN con sus divisiones no lo hizo y ahora menos puede hacerlo. Toca al TSJ resolverlo para que no sea el actual CNE el que conduzca las nuevas elecciones parlamentarias. Asimismo queda ratificado nuestro compromiso de lucha por la renovación de los partidos, la habilitación de dirigentes sancionados y la representación proporcional para que las minorías puedan lograr escaños en el parlamento.


Las complejidades no son motivos para abandonar la lucha, por el contrario, son un impulso para operar con mayor objetividad, aplomo, sensatez y coraje en el análisis y comportamiento. Por ello nuestro partido Soluciones Para Venezuela sigue arriesgando sin miedo al chantaje, ofreciendo propuestas y esfuerzos que junto a otros sectores democráticos marquen un camino sincero de superación de esta crisis que incomoda al país.


¡Sigamos Luchando Por Venezuela!

Esto tiene solución.