Por: Franklin Martinez 

Dirección Nacional de Soluciones para Venezuela 

Hace seis meses era impensable el superfluo debate sobre quien cuenta o no con la simpatía de Mr. Trump, ¿la Dra. Rodríguez o la Ing. Machado?, una controversia en la cual Soluciones para Venezuela no participa sin que ello signifique restarle importancia a la intromisión de los Estados Unidos de Norteamérica en nuestro territorio y en la política nacional.

Los miembros de la secta Machadista incurrieron, inocentemente, en el error de creer que Trump es un actor político del país, un opositor más pero con misiles a su disposición, pese al claro mensaje que el presidente de Estados Unidos enviaba sobre su verdadera intención: el petróleo, situación cada día más clara.

Trump no es un actor político venezolano, es el presidente de una potencia militar extranjera que decidió profundizar la Doctrina Monroe por razones de conveniencia y necesidad geopolítica de interés para su país, así de simple; prueba de ello es su amenaza real para apropiarse de Groenlandia (yendo más allá de la doctrina planteada por el ex presidente gringo James Monroe) aún en contra de los que por décadas fueron los principales aliados de los Estados Unidos, la hoy denominada Unión Europea; sin embargo los Daneses y aliados de la OTAN no ven a Trump como actor político de sus países sino como un invasor que pretende tomar todo lo que deseé a cañonazos.

Luchar por la simpatía de Trump no encaja dentro de los canones morales de la humanidad, ver quien le es más simpático a un individuo involucrado en el caso Epstein, condenado por fraude, adversario del derecho internacional y ahora con la intención de darle forma jurídica internacional a la condición autoproclamada de Policía del mundo en alianza con quién esté dispuesto a pagar mil millones de dólares para tener el lujo de ser jefaturado por él; no puede ser el debate al cual los venezolanos dediquen su tiempo.

Hay asuntos más trascendentes para nuestro país, la violación de nuestra Soberanía, la libertad de comercio, crisis económica y social, sueldos y salarios, la educación y salud de nuestro pueblo, reconciliación nacional, amnistía general, servicios públicos, industria petrolera; lamentablemente sobre todos ellos los actos del presidente norteamericano tiene alguna influencia por sus intenciones y acciones pero no dejan de ser  nuestros exclusivos asuntos, sobre los cuales los verdaderos actores políticos nacionales debemos debatir respetuosamente y buscar puntos de entendimiento.

Décadas de confrontación, odio, irrespeto a las instituciones del Estado, canales de comunicación entre factores políticos totalmente cerrados, represión, entreguismo, nos trajeron a esta situación; eso hay que corregirlo, los extremos deben entenderlo porque hacer hoy un balance da como resultado una derrota de ambos polos, el Gobierno con su principal referente privado de libertad en EUA y la ultraderecha sigue siendo gobernada por el PSUV y aliados; el gran ganador de nuestra incapacidad de entendernos resultó ser los Estados Unidos de Norteamérica; el país, su dirigencia no puede seguir por este inoficioso y torpe camino.

Si en algún momento es más necesaria la unidad nacional, es hoy; la unidad de los patriotas se necesita ya;  la suma de voluntades nacional, más allá de las diferencias políticas, es el único camino digno que nos queda en lo inmediato; el 03 de Enero no ganó Venezuela, ni chavistas ni opositores, ese día ganó quien quiere dominar al mundo; si los venezolanos no evaluamos correctamente los hechos y usamos esa trágica experiencia como punto de inflexión para procurar un futuro de bienestar colectivo, habrá tenido razón Simón Bolivar en aquella duda que alguna vez amargó su corazón, aró en el mar.